jueves, 5 de junio de 2008

Los sacramentos - Caño

LOS SACRAMENTOS

(Introducción tomada del libro de Dionisio Borobio “Sacramentos en Comunidad”, Desclée de Brouwer. Bilbao, 1984. pags. 11-45)

1.- INTRODUCCIÓN
1.1- ¿Qué es un sacramento?
- Son señales que contienen, exhiben, rememoran, visualizan y comunican otra realidad diversa de ellas, pero presente en ellas.
- Realidad del mundo que evoca otra realidad diversa de ella y asume una función sacramental. Deja de ser cosa para convertirse en señal o símbolo.
- El objeto se convierte en único. No hay ninguno igual a él. Contemplando una cosa desde dentro, no me encuentro con ella, sino en el valor y en el sentido que ella asume para mí. Deja de ser cosa para transformarse en símbolo y en una señal que me e-voca, pro-voca y con-voca.
- Sacramento significa que sin dejar de ser mundo, habla de otro mundo, el mundo de las vivencias profundas.
- El sacramento modifica el mundo.

2.- SACRAMENTO Y SACRAMENTOS
2.1- Sacramentos
- Bautismo
- Eucaristía
- Unción de enfermos
- Orden sacerdotal
- Confirmación
- Matrimonio
- Reconciliación

2.2- ¿Qué significa sacramento?
- La palabra sacramento nos evoca a los ritos sacramentales de la Iglesia (los siete sacramentos). Sin embargo con la palabra sacramento la Iglesia ha evocado desde el principio otras realidades sacramentales: Cristo, la Iglesia, el hombre y el mundo.

2.3- ¿Es lo mismo Cristo, la Iglesia, el matrimonio, ...?
- Todos responden a la misma definición: "La manifestación visible de un misterio o don invisible de Dios".
- No llamamos sacramento a cualquier realidad, sino a las realidades fundamentales de la vida. Una cosa es la capacidad simbólica del hombre que convierte las cosas y los acontecimientos en símbolos que recuerdan y visualizan otras dimensiones y otra cosa son las realidades sacramentales que condicionan la vida entera.

2.4- ¿Cuáles son las realidades sacramentales?
- Cristo, "sacramento original"
o Cristo es el primer sacramento. De él dependen las demás realidades sacramentales. Es la visualización histórica del amor y gracia de Dios para el hombre. Siendo Dios y hombre se ha convertido en el lugar privilegiado de encuentro del hombre con Dios y de comunión entre Dios y el hombre.
o Por diversos motivos:
 Por su ser: Al ser Dios y hombre a la vez, es el mejor medio de comunión y relación entre Dios y el hombre. En su mismo ser es sacramento perfecto.
 Por su obra: Con su vida, sus palabras y sus obras está manifestando la presencia del misterio y poder invisible de Dios. El ser sacramental lo concreta a través de sus palabras, sus actividades, sus obras y milagros.
 Por sus actos privilegiados: aquellos donde manifiesta de un modo cualificado y maravilloso el amor y la presencia salvadora de Dios (milagros, curaciones, perdonar pecados, dar de comer su cuerpo y beber su sangre... y sobre todo la pasión-muerte-resurrección-glorificación)

- La Iglesia, "sacramento principal"
o Cristo ha culminado su obra de salvación. Pero desde su ascensión a los cielos, ya no es posible el encuentro con Dios a través de la humanidad y corporeidad de Cristo. Seguimos necesitando la mediación de lo corpóreo, visible e histórico. La respuesta a esta necesidad nos la ofrece Cristo en la Iglesia. Por eso es el primer signo sacramental, por medio del cual se hace presente en visibilidad histórica el don de Cristo resucitado
o Es sacramento principal porque toda sacramentalidad intrahumana y cristiana se explicita desde la Iglesia, conduce a la Iglesia y ha de entenderse en relación con la Iglesia.
o ¿Cómo se realiza?
 Por su ser: es divina y humana a la vez. Está constituida por elementos visibles y por elementos invisibles. Hace de ella sacramento principal.
 Por su obrar: por su vida ética, por su testimonio, por la coherencia de sus obras. Es preciso que aparezca como tal por sus palabras, sus obras, su compromiso, su ordenación y sus instituciones
 Por sus signos privilegiados: si todas las acciones de la Iglesia son sacramentales, hay acciones o signos en los que manifiesta una especial sacramentalidad: son la Palabra y los sacramentos. Por ello la Iglesia no sólo proclama la salvación (palabra), sino también la actualiza (sacramentos), la realiza (caridad) y la promueve (ministerios)

- El cristiano, "sacramento existencial"
o Tanto la salvación de Dios como la mediación de la Iglesia está destinada a la salvación de todos los hombres. A todos se le ofrece el don de la amistad y vida de Dios. El cristiano está llamado a descubrir y amar al "sacramento" que es todo hombre. El cristiano descubre el "sacramento del hermano" siendo él mismo sacramento de Cristo y de la Iglesia.
 Por su ser: en él se da también la doble dimensión de lo visible corpóreo y lo invisible divino. Somos hijos de Dios y templos del espíritu. Ser signo y sacramento que hace visible a Cristo y a la Iglesia se cumple en los pobres y en los humildes.
 Por su obrar. El ser sacramento tiene que unirse al "aparecer". La autenticidad de vida, el compromiso han de ser una manifestación visible del ser cristiano. El problema es la incoherencia.
 Por sus signos privilegiados: tienen lugar en los momentos más decisivos y álgidos de la vida. Pueden concretarse en los momentos de la celebración sacramental y en los compromisos especiales. el cristiano cuando participa en una celebración, el testimonio que presta a la comunidad, todo esto es un signo privilegiado por el que muestra que para él tiene su sentido. Esto es comportarse como "sacramento".

- El mundo "sacramento cósmico"
o La creación como obra de Dios que refleja un carácter y un valor sacramental. Es un valor distinto a Cristo, La Iglesia y el cristiano.
 Por su ser: En toda la creación, Dios ha dejado su impronta. Él está presente como el mismo Creador. Dios se prolonga en su obra creadora total. En la misma realidad creada hay una realidad increada, esto significa que la misma realidad creatural tiene una virtud sacramental.
 Por su Aparecer: la creación entera debe entenderse como palabra y como signo de Dios. El hombre tiene que detectar y leer esta presencia oculta en las cosas. Es capaz de admirar el lenguaje de las cosas. Estas se convierten en sacramentos.
 Por sus signos privilegiados: signos materiales y cósmicos que llevan a la admiración o a la angustia. Signos que interpelan (por ejemplo: conquistas de la técnica, catástrofes naturales,...) ¿no son signos privilegiados donde se manifiesta la fuerza, la potencia, el misterio de la naturaleza?

- Los sacramentos de la Iglesia como síntesis.
o ¿Qué son los siete signos sacramentales de la Iglesia?
 Aparecen como signos privilegiados de las diversas realidades sacramentales.
• En Cristo aparecen señalados en diversas situaciones sacramentales que él consagra (nacimiento, comienzo vida pública, última cena, ...)
• En la Iglesia tales signos son los que Cristo le ha dado y ella ha ido configurando a lo largo de la historia.
• En el hombre son celebraciones que la Iglesia se ofrece en momentos decisivos de su vida: nacimientos,...
• En el mundo son los elementos naturales que vienen asumidos en la celebración: pan, vino, agua, aceite, fuego,...
 Estos sacramentos integran las diversas realidades sacramentales. Son la síntesis más cercana y visible para el cristiano.
 Son momentos privilegiados del encuentro de Dios con el hombre en la Iglesia a través de un signo sensible.

3- EL SACRAMENTO ES UNA CELEBRACIÓN

(Ejercicio: Analizar una celebración "profana" - un cumpleaños, ... - y ver qué, quién, cuándo, cómo se celebra. Qué elementos contiene, etc.)

- Durante mucho tiempo se consideraba a los sacramentos como "meros ritos". Existía una mentalidad y una actitud individualista: el rito "se daba" al cristiano que lo pedía y a veces en ausencia de la comunidad.
- Ya no se habla de "recibir un rito", sino de "participar" en un sacramento. "Celebrar un sacramento" en lugar de "administrar un sacramento".
- La liturgia eran actos de culto, los sacramentos ritos de necesidad y salvación.
- Ahora los sacramentos son el mismo corazón de la liturgia, no pueden dejar de ser celebraciones comunitarias, celebraciones festivas y gozosas.
- La mentalidad moderna ha hecho fuerte crítica contra los ritos. Pero más que nunca el hombre de hoy se siente inclinado a reivindicar su derecho a ritos y celebraciones, a encuentros gratuitos y gozosos, a símbolos por los que pueda expresar lo más profundo de su ser.
- La persona necesita celebrar para vivir. Y esta necesidad la experimenta en los momentos álgidos, en situaciones decisivas de su vida. Estas situaciones asumidas y vividas desde la fe, se celebran en los sacramentos. Las cosas importantes se celebran ritualmente.

3.1- ¿Qué es celebrar?
- Celebrar es una actividad humana compartida por la que se desea expresar algún aspecto vital importante. Es un actividad y una aspiración del hombre, no de Dios.
- Características
o No es pesada o impuesta, es lúdica y gratuita. No utilitaria, es decir inútil. El tiempo y el comportamiento se miden de forma especial. Algo se festeja y se celebra.
o No sólo se festeja algo externo, sino que en ella es posible manifestar los sentimientos más profundos de la vida, la aspiración, la felicidad buscada.
o En la celebración se afirma la vida sacándola de su automatismo, de su monotonía, y se afirma la vida a la que en el fondo se aspira.
o Esto supone comunión y comunidad, desde el punto de vista humano y cristiano. No se celebra en solitario (se pone en común el objeto y la alegría de la celebración). Por eso celebrar es participar, entrar en comunión con el grupo.
o Todo esto sucede a través de unos símbolos humanos y religiosos, que suponen unos ritos o acción ritual. La celebración es expresar algo extraordinario simbólicamente. El símbolo expresa, une, refiere, hace presente, realiza aquello mismo que expresa.
o Estos aspectos, aplicables a la celebración profana, adquieren carácter religioso y litúrgico cuando en la celebración entran estos "personajes": Dios (a quien se celebra y por quien se celebra); la Iglesia (mediadora y animadora de la celebración); y el creyente (actor capaz de dar sentido y festejar la fe en Dios unido a la comunidad).

La celebración es la fiesta simbólica de los cristianos por la que se celebra la presencia salvadora y santificadora de Dios.

3.2- ¿Qué se celebra?
- La celebración litúrgica tiene por objeto no un acontecimiento humano simplemente, sino una historia divino-humana de salvación. (SC 2 y 5)
- La liturgia celebra una obra de salvación que se actualiza en los sacramentos. Por tanto los sacramentos celebran:
o A Dios:
 Como Padre del que parte la iniciativa de salvación.
 Como Hijo en el que se han revelado y llevado a efecto estos planes de salvación.
 Como Espíritu enviado a continuar y realizar a través de la Iglesia la salvación.
 Los sacramentos no celebran una cosa, ni una persona, ni un acontecimiento o historia simplemente humana, sino la historia de Dios con la humanidad, la historia de nuestra salvación. Son los últimos actos de esta historia hoy y aquí en nosotros.

o A la Iglesia:
 En cuanto continuadora de la historia de salvación. Celebra su grandeza que Dios ha puesto en ella. Su ser acontecimiento de Dios, mediadora y servidora de una misión que le supera. Por tanto no sólo celebra los sacramentos, sino que se celebra ella misma en los sacramentos.

o La vida cristiana:
 Si el cristiano, él mismo es sacramento de Dios por su ser y por su vida, en el mismo sacramento exprese, celebre y se alegre de este ser y de esta vida. El cristiano no está fuera de esta vida. En los sacramentos celebramos nuestra vida, nuestra historia y expresamos nuestra fe y nuestro amor.

3.3- ¿Quién celebra?
- En primer lugar el verdadero sujeto celebrante, el protagonista, el mediador: el mismo Cristo. En la celebración los signos sensibles significan y realizan la santificación del hombre. Es el primer sujeto de la celebración.
- Junto a Cristo, la Iglesia entera, representada en la pequeña comunidad. Se explica por los lazos misteriosos que unen a los creyentes del mundo entero y explica que todos participemos en la acción y culto de los demás.
- La Asamblea concreta. En esta asamblea se hace presente la verdad y estructura de la Iglesia. Es una asamblea "ordenada", con diversas funciones y ministerios y una asamblea "participante". Toda ella es invitada a tomar parte en la acción litúrgica.
- Aquel que recibe el sacramento. Él es parte activa. Los demás pueden acompañarle y animarle en la celebración, pero no pueden sustituirle. Al sujeto que recibe el sacramento se le piden unas actitudes de fe, de libertad y sinceridad de las que él mismo debe responder.


3.4- ¿Cuándo se celebra?
- Cuando el cristiano vive o pasa por situaciones fundamentales de su vida. (nacer, crecer, comprometerse, enfermar, sentir la ruptura con Dios y con la Iglesia,...) Todas estas son situaciones sacramentales porque han sido asumidas y traspasadas por Cristo.
- Los Momentos Estacionales importantes del año. Fiestas del Año Litúrgico, cuyo centro es la Pascua, y cuyo soporte permanente es el domingo. En el círculo del año desarrolla todo el misterio de Cristo.

Celebra la obra de la salvación en un momento más concentrado como es el día natural. La Eucaristía, la Liturgia de las Horas (Laudes y Vísperas)

3.5- ¿Cómo se celebra?
- La forma como se celebra está en consonancia con la forma normal como se celebran los acontecimientos de la vida.
- En toda celebración suele haber una invitación y acogida (1); el intercambio o conversación, la palabra o discurso(2). Un rito o acto simbólico (3). Despedida y los buenos augurios (4).
o Ritos iniciales (acogida y reunión)
o La Palabra (palabra humana y de Dios) es única y original.
o Los ritos (comer, beber, lavarse con agua, ungirse, encender una lámpara, poner un signo de fiesta). Ya no tienen una función natural, sino sagrada. (no se come pan para saciar el hambre, sino para hacer memoria de la última cena)
o Ritos finales. Desearse bienestar espiritual y el compromiso que se establece con los demás y con Dios.

3.6- Celebración común y pública
- Los sacramentos no son algo privado, sino algo común y público que debe celebrarse en comunidad. Son el bien común de la Iglesia más significativo. El principal afectado, interpelado y agraciado es quien celebra pero en relación con los demás.
- Los sacramentos no son "míos" o "tuyos", sino "nuestros", de la Iglesia. Cuando alguien celebra un sacramento es la Iglesia la que lo celebra con él y él con la Iglesia.

3.7- Celebración festiva de la fe
- La celebración sacramental nunca debería ser triste. Si el cristiano es consciente de su fe, de la salvación que le ha sido ofrecida, no puede no alegrarse. Y esa alegría va más allá de las apariencias. Saber hacer fiesta en la fe, es saber compartir con los demás la alegría de creer, es saber alegrarse del bien y el amor con los demás. Es saber compartir y con-sentir con las angustias y esperanzas de los demás.

4.- DIMENSIÓN CRISTOLÓGICA
- El sacramento no debe entenderse como una cosa u objeto, sino una celebración, donde se realiza un encuentro interpersonal entre Dios, el sujeto y la Iglesia.
- Durante mucho tiempo se ha entendido los sacramentos como algo mágico o automático, como si al poner el rito se produjera la gracia dependiendo de la materialidad de la acción ritual. Hoy se da más importancia, no tanto a la gracia como a la fe, pero sin caer en el puro subjetivismo.

4.1- La iniciativa parte de Dios.
- La salvación nos es ofrecida por Dios como un regalo. Esta salvación la ha ido realizando Dios de un modo progresivo a través de diversas etapas que jalonan la historia de la salvación. Es una historia protagonizada por unos personajes históricos y sobre un diálogo entre Dios y el hombre. La síntesis de esta historia es Cristo. La salvación debe continuarse y llegar a todos los que vivimos en la historia. Y serán los sacramentos los que continúen esta salvación de Dios, hoy y aquí, de un modo privilegiado para las personas concretas.
- La historia fue iniciada por Dios con la creación, llevada a su punto culminante en el acontecimiento pascual (Cristo) y sigue realizándose por unos acontecimientos sacramentales (Iglesia - sacramentos) y llegará a su plenitud como un acontecimiento cósmico (final de los tiempos).
- Los sacramentos son las obras de Dios hoy y aquí.

4.2- ¿Y cuál es la salvación que Dios nos ofrece?
- No puede ser otra que Cristo mismo. Si Dios Padre es la fuente de los sacramentos, Cristo es el centro, porque él determina el sentido de unos signos (no los detalles de su celebración), dándole un significado nuevo. Esto es lo que quiere decir cuando afirmamos que "Cristo ha instituido los sacramentos". Todos los sacramentos son actos de Cristo resucitado. Son memorial del acontecimiento de la Pascua.
- Participar en los sacramentos es participar en la pascua de Cristo. La gracia de los sacramentos es una gracia liberadora que lleva al cristiano a afirmar la vida sobre la muerte, el amor sobre el odio, la justicia sobre la injusticia, la libertad sobre la esclavitud, la gracia sobre el pecado.

4.3- Gracias al Espíritu Santo
- Esta salvación o gracia nos llega a nosotros a través del Espíritu. El Espíritu es quien tiene la misión de continuar la salvación que Cristo nos da. Por eso actúa y se nos da a través de los sacramentos. El sacramento es como el lugar donde actúa para el encuentro y la experiencia con el Cristo Resucitado.

4.4- Todo procede de Dios, pero todo depende de los seres humanos
- Los sacramentos no operan automáticamente. Ni depende de la santidad del ministro que los administra, ni el individuo puede apoderarse de la gracia con su fe. Todo sigue dependiendo de Dios por su iniciativa libre y gratuita.
- "Ex opere operato" significa que es un acto de Cristo, que tiene su eficacia en la promesa de Dios. Pero esta eficacia sólo es posible cuando el hombre acoge con fe y libremente el don de Dios que le ofrece.

4.5- ¿Qué es la gracia?
- La gracia es "ese estar ahí de Dios para mí presente y actuante, como un Tú personal y vivo que transforma mi vida y la salva en Cristo, dándole una nueva orientación, fuerza y dinamismo en el Espíritu". No hace falta esperar a los sacramentos para que Dios ofrezca su gracia, pero el cristiano sabe que esta oferta permanente de gracia de Dios necesita expresarse en signos sacramentales, necesita alimentarse, celebrarse y comunicarse a los demás.
5.- DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA
5.1- El puesto de la persona en la celebración de los sacramentos
- Hoy tendemos a valorar más el puesto de la persona en la celebración sacramental, porque hay una perfecta armonía y correspondencia entre el ser y la condición simbólica y los símbolos sacramentales de la Iglesia.
- Al ser un ser en un cuerpo, es un símbolo viviente, pues a través de su cuerpo la persona expresa su intimidad, su libertad, su voluntad, sus sentimientos y pensamientos por la mediación corporal. La persona necesita los símbolos para comunicarse y realizarse. Esto también sucede en la relación con Dios que la puede realizar a través de los símbolos religiosos, siendo los más importantes los sacramentos.
- Por lo tanto los sacramentos no son algo que se impone a la persona desde fuera, sino que viene pedido desde dentro. La persona tiende a ellos como ser simbólico, aunque esto sólo se entienda desde la fe.

5.2- Situaciones fundamentales de la vida y sacramentos
- La vida está marcada por unos acontecimientos o situaciones fundamentales que constituyen un acontecimiento personal y social que tiende a celebrarse y ritualizarse.
- Estas situaciones que tocan el corazón de la existencia humana y que el ser humano tiende a sacralizar, no son extrañas a la vida de Cristo, pasando él mismo por todas ellas. Por ello han sido elevadas a situaciones sacramentales y son celebradas como tales.
- No todas las situaciones tienen los mismos perfiles antropológicos. Pero en todas, el ser humano viene a conmoverse con la llamada extraordinaria de Dios en ese momento significativo, si es que se viven con autenticidad y sinceridad humana.
- Aunque no se identifican los sacramentos con la situación humana, pero esta situación explica mejor los sacramentos, pues siendo asumidas desde la fe, explican mejor el proceso de la vida humana en su dependencia de Dios.

5.3- Necesidad de la fe en el sacramento
- Aunque la gracia del sacramento no es fruto de nuestro esfuerzo, no es mérito nuestro, sin embargo es necesario no poner impedimento a Dios y ha de existir unas disposiciones adecuadas para que el sacramento se realice.
- La misma estructura del sacramento está indicando que éste es un encuentro, un diálogo, una llamada y respuesta, un don y aceptación. Dios no impone sus sacramentos, los ofrece. Por tanto es un ejercicio de la libertad de la persona que le compromete. Y es siempre una respuesta de fe. Fe en el individuo que celebra, fe de la asamblea reunida y fe de la Iglesia.
- La fe en el sujeto que celebra es el elemento imprescindible para que pueda darse el sacramento. Sólo en la fe son verdaderamente eficaces los sacramentos.
- La fe de la asamblea reunida, no como elemento imprescindible, sino como ideal de la celebración. Cuando ésta no se da se produce una contradicción (sacramentos más sociales). La asamblea está llamada a apoyar la fe del sujeto que recibe el sacramento.
- Para que la fe del sujeto y de la asamblea sean auténticas se requiere que sean eclesiales, que estén en unión con la fe de la Iglesia entera.


5.4- Sacramento en relación con la vida
- El sacramento no puede estar disociado de la vida. Sólo quien celebra puede vivir con autenticidad su vida cristiana y sólo quien se esfuerza por vivir con autenticidad esta vida puede celebrar el sacramento.
- No supone una huida del mundo o de la vida. En el sacramento afirmamos la forma original de estar presentes en el mundo. Por lo tanto, el sacramento no es un acto puntual y pasajero, sino debe ser un acto dinámico, un proceso que se manifiesta y realiza en diversas etapas en correspondencia con la historicidad propia de la vida. Todo sacramento tiene un "antes", un "durante" y un "después".

5.5- Supone la fe y da la fe
- Una fe que no se expresa es una fe que no se realiza. En la misma expresión celebrativa de la fe, se ve fortalecida la fe. No sólo exige la fe para celebrarlo, sino que nos da la fe como fruto de la celebración. Siempre que hay una disposición sincera por parte del que celebra la fe, supone un crecimiento en la fe.

5.6- Requisitos mínimos
- Esta relación de la fe con el sacramento plantea muchas cuestiones de difícil respuesta. ¿qué fe se requiere para recibir bien un sacramento? Se ha vuelto a insistir en las exigencias y garantías de fe para celebrar el sacramento. ¿qué camino tomar? Pues ni de rigorismo ni de relajación en las exigencias. La Iglesia ha optado por una pastoral de espaciación (no de inmediato los sacramentos), sino de tener una preparación seria y un discernimiento, de manera que se posponga cuando no haya garantías de una celebración digna. Esto conlleva una pastoral de buenas ofertas de renovación de la fe y celebración de los sacramentos con autenticidad.

6.- DIMENSIÓN ECLESIOLÓGICA

- Muchos, en especial los jóvenes, no comprenden la necesidad de una intervención de la Iglesia (ministros, sacerdotes, normas) en la celebración de los sacramentos.
- Hemos pasado de un "individualismo religioso" a un "individualismo eclesiológico" contradictorio. Se quiere insistir en la relación comunitaria con Dios sin la presencia de la Iglesia. Se da una incomprensión de la mediación de la Iglesia, porque nos hemos fijado demasiado en los aspectos institucionales y humanos (identificación entre Iglesia y jerarquía).
- No obstante es preciso recuperar la dimensión eclesiológica de la fe y de los sacramentos.

6.1- Sacramentos e Iglesia
- Los sacramentos hay que entenderlos en el interior de la sacramentalidad de la Iglesia. La Iglesia es sacramento, porque tiene que manifestar en la historia la salvación que Dios ha obrado en Cristo. Esta tarea la realiza de manera especial a través de los sacramentos. Los sacramentos son la sacramentalidad de la Iglesia en las situaciones fundamentales de la vida. No puede haber sacramentos sin Iglesia ni Iglesia sin sacramentos.
- En los sacramentos se ve comprometida la imagen de la Iglesia, su ser y su vida. Tiene un derecho y un deber en su celebración. No para poner normas, sino para colaborar a la verdad del sacramento. Son el lugar y el espacio donde la Iglesia es más ella misma.

6.2- Sacramento y comunidad
- Los sacramentos al ser eclesiales son comunitarios. Se entiende entonces que los sacramentos tienen que ser comunitarios porque son eclesiales. De ahí la necesidad de la participación comunitaria de los sacramentos. Si se vive una fe compartida, se celebra festivamente con los demás en los símbolos de la misma comunidad. No se celebra la fe en solitario sino en comunidad.
- En la celebración la comunidad debe ser participante y testigo. En la celebración la comunidad asume la responsabilidad de educar en la fe. Muestra su rostro y su imagen.

6.3- Sacramento y ministro
- La dimensión eclesial se concreta también en la mediación eclesial del ministro. En él concreta y visibiliza la intervención de la Iglesia y la referencia de las acciones sacramentales a la fe de la misma.
- El ministro no es un mago revestido de poderes que pueda manipular a su antojo la gracia de Dios. Él obra manifestando la presencia del poder de Dios, condensando en sí la participación de la Iglesia. Su intervención no es personal sino dependiente y con referencia a Cristo y la Iglesia. El ministro puede significar la presencia del poder actuante. No es el amo ni señor del sacramento. No podemos identificarlo a Cristo ni a la Iglesia, sin embargo su intervención es absolutamente necesaria, porque significa y hace presente a Cristo actuando "en su nombre y en su poder" y concretiza la intervención de la Iglesia.
- La función del ministro no es de honor y poder, sino de servicio y significación.

7.- DIMENSIÓN SIMBÓLICA
7.1- Los sacramentos son signos sensibles
- Aunque los sacramentos son algo visible, no por eso hay que reducirlo a la materialidad del signo, sino que hay que entender el sentido que expresa. A veces se ha hecho una lectura muy materialista de los signos sacramentales y otras muy espiritualista.
- Los símbolos son necesarios para el hombre y no puede vivir sin ellos. Por lo tanto si los sacramentos son símbolos no son una añadidura superflua al ser humano, ni un elemento alienante, sino una parte esencial del cristiano y un elemento fundamental para su realización como persona y como cristiano.

7.2- Sentido y características del símbolo
- Símbolo significa poner algo en relación, juntar, unir, intercambiar, por lo tanto el símbolo tiene una función mediadora entre lo sensible y externo y lo espiritual e invisible. Esto es así porque participa de algún modo de las dos realidades, aunque no se identifique con ninguna plenamente. El símbolo tiene estas características:
o Doble intencionalidad: la primera material y concreta que aparece a primera vista. La segunda es el sentido hacia el que apunta desde la fe.
o Carácter analógico: hay una diferencia y una semejanza entre el símbolo y lo simbolizado. Existe una desproporción entre el símbolo y lo que significa (es algo parecido...)
o Fuerza des-veladora: el símbolo manifiesta lo oculto. Es la mejor forma de conocer lo desconocido. Este desvelar nunca es pleno. Por eso pertenece al mundo de la ambivalencia.
o Función mediadora: el símbolo es mediación entre Dios y las personas. Nos ayuda a comunicarnos con los demás y con Dios.
o Eficacia para hacer presente: El símbolo no es algo independiente ni existe fuera del sujeto que lo produce. Contiene la misma realidad simbolizada, hace presente aquello que simboliza.

7.3- Los sacramentos en cuanto símbolos
- Las características de los símbolos se cumplen en los sacramentos. El sacramento es una realidad de orden externo y visible, que siendo distinta a uno mismo y a la realidad simbolizada, nos remite a ella. Pero el sacramento no es un signo arbitrario. Es un signo o símbolo que tiene sus raíces en la historia de la salvación, que supone una actitud de fe, que representa la realidad que contiene, que actualiza y realiza esa realidad en el sujeto.
- La misma estructura del sacramento queda explicada por la estructura del símbolo. El sacramento tiene una primera intencionalidad material (el agua que sacia, que fecunda, elemento natural), una segunda intencionalidad espiritual (el agua que desde la fe significa la historia de la salvación) y una tercera intencionalidad eficaz (el agua que salva).
- Todos los sacramentos son símbolos en los que se realiza esta misma estructura y donde se cumple el carácter desvelador del misterio y la función mediadora por la que nos comunicamos con dicho misterio.

7.4- ¿Por qué tanta diversidad de símbolos sacramentales?
- En la Iglesia hay diversidad de símbolos. De todos ellos los más importantes son los sacramentos. ¿por qué siete?
o Razón cristológica: la diversidad sacramental encuentra su fundamento en Cristo porque en el evangelio habla Jesús de diversos signos y situaciones sacramentales y también con su comportamiento y actitud ante algunas situaciones hace que éstas vengan a tener un sentido y un valor sacramental.

- No es que podamos encontrar en el evangelio explicado lo que luego la Iglesia ha experimentado en cuanto a los sacramentos. Pero sí es claro que Jesús, viviendo y asumiendo las situaciones por las que pasa todo hombre, las ha transformado, las ha dado nuevo sentido, las ha convertido en situaciones salvadoras.
- La diversidad de sacramentos tiene su fundamento en la diversidad de aspectos del misterio de Cristo que los sacramentos representan. Las personas necesitamos distinguir aspectos de la vida y cada uno de los sacramentos lo distingue.
o Razón antropológica: la diversidad sacramental también encuentra explicación en la misma persona. Consiste en la diversidad de situaciones fundamentales y momentos álgidos por los que pasa toda persona.
- Estas situaciones, por ser diversas y vivirse en diferentes momentos de la vida son un fundamento y una razón para explicar la diversidad sacramental.
- ¿Por qué son siete en concreto? Hay que acudir a una razón eclesiológica. No hay un dato en la escritura que lo explique, pero la Iglesia teniendo en cuenta los datos escriturísticos los ha ido explicitando y concretando a los largo de la historia.
- Durante los once primeros siglos, la palabra sacramento tenía un sentido más amplio. Debido a los problemas con las herejías, se fue explicitando y concretando mucho más. Durante los siglos XII-XIII los teólogos fueron definiendo y delimitando los sacramentos (concilios de Lyon 1274 y Florencia 1439) y sobre todo el Concilio de Trento.
- Las explicaciones más actuales hablan de:
o Explicación simbólica: el número siete es un número simbólico en la Biblia. Siete significa la unidad, la totalidad de la existencia, la plenitud del don de Dios. Esto puede influir en la determinación del número siete.
o Explicación analógica: distingue entre sacramentos mayores o principales (bautismo, eucaristía) y sacramentos menores o secundarios (todos los demás), apoyándose en la tradición y enseñanza de la Iglesia. Se puede hablar de una jerarquía de sacramentos y de una analogía sacramental, porque en cada caso se realiza la sacramentalidad de forma diferente. El septenario es una forma de señalar y fijar un mínimo sacramental que se da en siete momentos o situaciones.